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Serviran para generar un desarrollo sostenible
los grandes programas de lucha contra la indigencia ?

En el año 1990, las Naciones Unidas establecieron ocho objetivos, llamados los “Objetivos del Milenium para el Desarrollo”1 , a alcanzar en el año 2015. En el mundo entero surgen iniciativas para reducir la indigencia. El programa Oportunidades en vigor desde el año 1997, proyecto financiado por fondos publicos mexicanos, no para de extenderse. La transferencia en efectivo condicional de sus ayudas, parece ser la prueba de su eficiencia desde el punto de vista de varios indicadores, los cuales abundan ya que Oportunidades es el centro de evaluaciones permanentes, lo que es otra de sus especificidades. Oportunidades parece demostrar la ventaja que tienen estos tipos de programas de ayuda de tal manera que ha sido un modelo de desarrollo para algunos países como Nicaragua, Malawi …y que ha contado con el beneplácito del Banco Mundíal que se refiere a la experiencia mexicana como un ejemplo a tener en cuenta. Al mismo tiempo, aparte de los grandes programas que luchan contra la indigencia, se desarollan iniciativas locales al nivel de barrios, ciudades y comunidades, como por ejemplo   bajo el impulso del “Green Institute”, el Philips Eco Enterprise Center (PEEC) en Minneapolis, en el estado de Minnesota, en los Estados Unidos. El PEEC reune por una parte financiacion privada y publica, actividades asociativas, iniciativas individuales y por otra parte inovacion tecnologica, proteccion del medio ambiente y integracion social.
En este estudio, nos interesaremos en el vínculo entre el primero y el séptimo objetivo, es decir: « reducir la indigencia y el hambre, y asegurar un medio ambiente sostenible ». Mas especificamente, se trata de reducir a la mitad la proporción de la población que vive con menos de un dólar por dia y asimismo reducir la proporción de la población que sufre de hambre, la cual al comprometer el desarrollo adecuado de los más jóvenes, hipoteca en gran modo el desarrollo de los países más pobres. Vivimos en un entorno, en el que la globalización transforma las fronteras existentes en elementos cada vez más porosos. Este proceso es cada día más importante, debido a la influencia de los organismos internacionales para el desarrollo como el Banco Mundíal, el FMI o otras instituciones internacionales los cuáles desempeñan una verdadera función catalizadora por medio de un conjunto limitado de programas, de políticas o, de forma más general, de medios de acción, calificados de «buena governanza». Nos parece por tanto oportuno interesarse, a través del ejemplo de Oportunidades y del PEEC, un ejemplo mas modesto, en el aspecto oculto de los grandes programas de lucha contra la indigencia, en su eficiencia a corto y largo plazo, en su coherencia con respecto a los otros objetivos del Milenium, y sobre todo con el que se refiere al concepto de sostenibilidad.Tambien se trata de cuestionarse sobre la pertinencia de su transposabilidad en otros paises.
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